martes, 10 de septiembre de 2019

HISTORIA DEL COLEGIO LA SALLE SANTANDER 3

10 SEPTIEMBRE 2019


EL COLEGIO LA SALLE DE SANTANDER BAJO LA DIRECCION DEL H. ANTONIO GARCÍA (1954-1960)


El Colegio La Salle alcanza en estos años la mayoría de edad. Así que desde el mirador de los años 50 se observa ya un amplio abanico de espléndidas realizaciones, al mismo tiempo que prosigue su afán de modernización, equipamiento y puesta a punto en todos los ámbitos propios de un centro escolar.


El H. Antonio García Pérez, el nuevo Director, llegaba a Santander tras seis años de dirigir con mano certera y éxito el cercano Colegio de Los Corrales de Buelna. Había nacido en la localidad leonesa de Brimeda, en 1903. Fue de los primeros alumnos que recibieron educación de los hijos de San Juan Bautista de La Salle en la cercana localidad de Astorga, Colegio que abrió sus puertas en 1912 y donde Antonio permaneció hasta su ingreso en el Noviciado Menor de Bujedo, en 1917.

Al tomar el hábito religioso, (1919) recibió el nombre de H. Lucio Norberto. Terminado el Noviciado pasó al Escolasticado (1920) para, a continuación, ejercer por vez primera su tarea como educador en la humilde escuela madrileña de Peñuelas y poco después en el Colegio Maravillas (1922)...Seguirían luego una larga experiencia profesional en Colegios de renombre: Santiago Apóstol, Bilbao (1923-1926 y 1937-1939), Nuestra Señora de Lourdes, Valladolid (1927-1933, y 1939-1942), Palencia (1942-1949 y 1968-1983), Colegio Hispano, Valladolid (1966-1968)...También fue destinado ocasionalmente a otros lugares de la geografía del Distrito: Así, Bujedo: Noviciado Menor (1926-1927) y Escolasticado (1935-1937)... En Turón (Asturias), residió justamente el año anterior a la Revolución  de Octubre de 1934, en que la Comunidad toda alcanzó el martirio. Zaragoza se benefició de su buen hacer el curso 1934-1935. Realizó en 1949 el Segundo Noviciado en Roma (1949) para, posteriormente, ser nombrado director del centro lasaliano de Los Corrales de Buelna (1950-1954), años fecundos y laboriosos que dejaron en él buen recuerdo. La Escuela de Aprendices y la sección de Enseñanza Primaria gozaban de prestigio y del favor de las familias y, en conjunto, de la sociedad corraliega. Era, sin  duda, el primer centro social de la localidad y también el de mayor influencia. No se extrañaba nadie de que la estatua de San Juan Bautista de La Salle presidiera un recinto ajardinado en medio del pueblo, y que los Hermanos fueran queridos y respetados. Los Corrales contaban con la presencia de los Hermanos desde el lejano 1890... Con gusto volvió el H. Antonio a este centro escolar en 1962 para permanecer en él por espacio de cuatro años más, luego de abandonar Santander.

El 27 de mayo de 1983 falleció en Bujedo donde espera la resurrección de los muertos. Allí está también  enterrado su hermano menor, H. Macario García, fallecido en 1986.



En Santander permanecerá el H. Antonio como director un mandato de seis años (1954-1960) y otros dos más, a continuación (1960-1962). Bien dotado para los estudios, se había titulado como Maestro en Zaragoza y más tarde se licenció en Ciencias Exactas en la Universidad Central de Madrid. De personalidad seria, religioso convencido, coherente siempre con sus ideales, fiel a sus compromisos, ...era de una rectitud y fidelidad inquebrantables. Destacó por su trabajo concienzudo en las aulas y una exigencia razonable y constante en sus obligaciones...

*** Para nuestra mentalidad de hoy, resulta curioso observar que en las Memoria Escolares y en las diversas  revistas y crónicas del Colegio o de la Comunidad apenas halla uno eco de los avatares históricos de la época.  A lo sumo, la noticia del fallecimiento del Papa Pío XII (1958), el nombramiento del nuevo Superior General de la Congregación, H. Nicet Joseph (1956) y...poco más. De modo que ni la entrada de España en la ONU (1955), la descolonización de Marruecos (1956), la creación del Mercado Común (1957) o el triunfo de la Revolución de Castro en Cuba (1959) suscita una reflexión o al menos un recuerdo. ¡Asombroso!  El contexto está hoy bien presente en las manos del historiador, cuando pretende recrear aquellos momentos en que centra ahora se atención. Aun así, bien merece la pena registrar aquel pasado, que reviste más bien la modalidad de crónica.

El Colegio La Salle rondaba en 1954 los mil alumnos, de los cuales 138 eran internos. Según  la nomenclatura de entonces, había clases de Primaria, de Bachillerato y Preuniversitario, más unas aulas de una sección complementaria que se llamaba "Técnica Comercial". En total, 25 clases, 30 Hermanos, unos pocos profesores seglares y dos capellanes. Buen campo de acción pedagógica y apostólica. El nivel general académico era muy estimable. El H. Director era un buen organizador, metódico y de trato respetuoso y comedido. El profesorado preparaba cuidadosamente las clases que impartía, corregía con esmero los trabajos escolares y controlaba con rigor los conocimientos...Los exámenes  trimestrales (escritos y orales) y los exámenes finales suponían un gran esfuerzo para todos, pero producían su fruto. El H. Antonio recorría las clases todas las semanas para el nombramiento de notas, conocía directamente a los alumnos y animaba a todos. Parecerá extraño, pero el anónimo cronista constatará con precisión que de los 47 alumnos finalistas de Preuniversitario, tan sólo dos cursaban Letras en el curso 1955-56.



Se continuó con los concursos establecidos por la anterior dirección del Colegio: los de Música en honor de Santa Cecilia y de Declamación, en honor de Santo Tomás, aunque con variantes. Así sucedió en noviembre de 1958. Dice el cronista:

 "Este año no ha habido propiamente concurso de canto. Sin embargo, los músicos han honrado a su santa patrona y los coros del Colegio nos han obsequiado con los mejores números de su repertorio"...Hubo menos pasión y más arte. Desapareció el Jurado, pero presidía la sesión D. Enrique Alonso, Delegado Provincial del Frente de Juventudes y los HH. Directores de los Colegios de Santander (La Salle, Nueva Montaña, San Martín). Fermín Madrazo, alumno de Preu, leyó una introducción de circunstancias y, a continuación, subieron al escenario los tiples del H. Leopoldo, uniformados de blanco y con las corbatas azules y amarillas de las competiciones"...Entre las actuaciones de la velada sorprendieron gratamente las interpretaciones al piano de obras de Mozart, Beethoven, Chopin y Granados, por los alumnos Fernando Tocino, Fernando Pombo, Pedro Cea y Eladio Mantilla...Cerró la función el Orfeón del Colegio, con piezas a seis voces y con mucho afán de superación"

La Memoria Escolar de 1958-59 recogía la cuidada y exitosa escenificación de "El Niño Judío" y "Katiuska", muestra de otro tipo de actividades formativas llevadas a cabo en el Colegio.



Se cuidaba mucho la formación religiosa y la práctica sacramental. El Director acudía ocasionalmente a las reflexiones matinales diarias y participaba de ordinario en la misa colegial de alumnado. Se preocupaba asimismo de las Congregaciones del Niño Jesús y de La Inmaculada en las que estaban inscritos muchos alumnos, visitaba las tandas de Ejercicios de los mayores y les dedicaba alguna conferencia, aunque la predicación no fuera su especialidad.

Favorecía y estimulaba el deporte escolar. Contó para ello con la abnegación y buen hacer del H. Eladio Zaldívar, preparador incansable de los equipos de baloncesto. 


También  gozaron de importancia los Festivales de Gimnasia efectuados por los colegiales....En resumen, el Colegio daba la impresión de estar bien dirigido. Enseñanza, deportes, concursos, excursiones, festivales...todo rayaba a gran altura. Hasta la Memoria Escolar de fin de curso y la Revista Norte se presentaban como exponente de un centro que satisfacía a padres, profesores y alumnos. Estos, podía asegurarse, vivía en un ambiente grato y favorable para su formación. Desde su llegada a Santander mostraría siempre el H. Antonio su inquietud por adecuar el Colegio bajo su dirección a los nuevos tiempo y mejorar métodos e instalaciones.

La Memoria Escolar de 1953-54 le daba la bienvenida a la dirección del Colegio en su página "Ultima hora", destacando su espíritu observador y matemático, así como su calidad de Superior prudente y conocedor del carácter de los santanderinos. Cuando en junio del siguiente año se celebre la festividad de San Antonio de Padua, la Revista Norte le dedicará  una página cariñosa de reconocimiento. Ese día caía en lunes, y por la tarde hubo vacación y sesión recreativa (película "Revuelta en la India")



El largo centenar de alumnos internos tenía, lógicamente, un régimen especial. Y eran atendidos con desvelo por sus profesores. No solamente en aulas y patios, sino también  en las horas de estudio personal a la atardecida, en las horas de descanso nocturno o en los paseos y salidas del recinto escolar. Se celebraba, claro está, como si de una  familia se tratara, la Nochebuena del Internado. Escribe el improvisado cronista:

"Hubo una cena en familia, presidida por el H. Director, en la que los besugos, los pavipollos y turrones hicieron  su aparición....En la sobremesa no faltaron los villancicos tradicionales, cantados con inusual entusiasmo. Hasta títeres hubo en un improvisado escenario y se abrió también una libre tribuna de intervenciones de espontáneos".

Termina el cronista:

 "me gusta este espíritu de familia que es capaz de reunir en fiestas tan simpáticas a profesores y alumnos. Así da gusto. Siempre recordaré con ilusión la Nochebuena del internado"

La Comunidad da la bienvenida a los Hermanos Julián Valmaseda (subdirector) y Miguel (prefecto), Alberto, Luis, Ángel y Antonio. Hay un  grupo numeroso de jóvenes Hermanos y otro grupo algo menor de Hermanos "de cierta edad", algunos con unos cuantos años de estancia en el Colegio. La Crónica de la Comunidad recogerá la visita del H. Marcos Ramón, Visitador hasta ahora (1948-1954), a quien acompaña su sustituto en el cargo, el H. Antonio Nicasio (1954-1963). Ellos son quienes deciden las altas y bajas de los Hermanos en cada Comunidad y quienes nombran a los Directores de los Centros.

Durante estos años prosigue la puesta a punto y  progresivo equipamiento del Colegio con nuevas obras y realizaciones. El cronista escribía en NORTE (nº20):

"se han reanudado las obras de la nueva capilla colegial y se espera, que antes de finalizar el curso se hayan hecho también realidad y se inauguren los flamantes comedores, gabinetes y laboratorios de Física, Química e Historia Natural, la Biblioteca y las Salas de juegos y de profesores".

También refiere que:

“durante el verano se han talado árboles casi centenarios y removido centenares de metros cúbicos de tierra, y se ha trasladado de lugar la leona, hasta su emplazamiento actual”.

Y no se olvida de consignar la presencia de un grupo de estudiantes franceses en el colegio durante el verano.

La Capilla era en estos años cincuenta un espacio singular. El alumnado había ido creciendo, y la antigua capilla inaugurada en 1944 se había quedado pequeña. Se pensó en un nuevo templo acorde con los tiempos y más espaciosa. Eran tiempos de carencias, también económicas....De modo que el proceso de construcción fue necesariamente lento. Incluso contó con las aportaciones de las familias del Colegio y de simpatizantes. Y he aquí que el 15 de mayo de 1959, al fin, don José Eguino y Trecu procedía a bendecir el nuevo templo. Su longitud era de 35 metros y su anchura de 8 metros. Escoltaban la nave central dos pasillos para facilitar el movimiento de los asistentes. Poseía un coro amplio y cómodo sobre las naves laterales.

Cuatro gradas de mármol daban acceso al comulgatorio y otra escalinata de siete huellas precedía al altar. Así el sacerdote podía ser visto desde cualquier lugar de la iglesia con facilidad. Siete grandes ventanales daban iluminación  y ventilación adecuadas: 5 al norte, y 1 en los lados este y oeste. Una puerta lateral procuraba un ingreso fácil e independiente a la gente de los barrios vecinos. En la cabecera, sobre el altar, (entonces de espaldas al público) se colocaron el sagrario y las imágenes de la Virgen, San José con el Niño, y San Juan Bautista de La Salle. En los altares laterales figuraban las estatuas del Sagrado Corazón, Jesús Crucificado, y en el coro la imagen del Niño Jesús 


  
En el campo religioso, revisando las crónicas colegiales, se encuentra uno con noticias cercanas, de la vida de la Iglesia, del Instituto Lasaliano, de casa, de familia. Así, cuando el 9 de  octubre fallece el Pape Pío XII y le sucede el hasta entonces patriarca de Venecia, Juan XXIII (1958). O cuando es coronada canónicamente Nuestra Señora Bien Aparecida, patrona de la entonces provincia de Santander, Reina y Señora de la Montaña. O cuando los Hermanos, el 11 de abril de 1955 visitan el famoso monasterio lebaniego de Santo Toribio, donde veneraron el Lignum Crucis. Y la expresión de devoción que trasluce la magnífica Exposición Mariana montada en diciembre al final ya del Año Santo proclamado por el Pontífice. O la misa solemne que en honor del Santo de La Salle oficia el joven sacerdote Pedro Cea, antiguo Alumno (mayo de 1959)

Siguen las actividades que les son propias a las Congregaciones del Niño Jesús y de María Inmaculada y San Juan Bautista de La Salle. Los alumnos de PREU siguen haciendo sus Ejercicios Espirituales en Pedreña, se celebran las Primeras Comuniones, en mayo siguiendo la tradición. Continúan implicados en la Catequesis del Barrio Pesquero los colegiales de Acción Católica y de la Congregación Mariana. Son como una treintena esos catequistas, acompañados por los Hermanos Germán y Donato. Acuden todos los domingos a la iglesia del Barrio Pesquero para instruir religiosamente a los 120 niños de diversas edades que acuden gustosamente. Con una buena organización, se ha logrado un rendimiento pleno. En diciembre se promueve una Campaña de Navidad pro Catequesis que concluye con la entrega de juguetes, ropa, alimentos, dinero.


  
El DOMUND era uno de los eventos señalados del calendario del primer trimestre, en octubre. En 1954 se contabilizaron 11.500 pts. recogidas, lo que suponía 14,25 por persona. Significativo, porque la colecta se hizo solamente en las aulas....En 1956 la cifra ascendía a 12.544 pts.



El cronista se hace eco de los avatares de los otros Centros lasalianos en la ciudad. Junto a San Martín (1945), desde enero de 1953 venía funcionando el Colegio de Nueva Montaña. De 1957 a 1962 habrá Comunidad, pues en los primeros años se desplazaban los Hermanos pioneros en la obra: Donato y Leopoldo. El 6 de octubre de 1957 se inauguraba la nueva construcción: 8 aulas para clases, residencia para los Hermanos Profesores, patio cubierto y un amplio espacio para campos de deporte.

Con alegría manifiesta, la revista Norte (nº10, mayo-junio de 1955) recogía las expectativas surgidas ante una novedad que se haría realidad el curso siguiente: el Cineforum.

"De ahora en adelante habrá en todos los centros de enseñanza de cierta categoría clase de cine", decía.

(Si nos lo hubieran dicho hace unos años no lo hubiéramos creído. Hoy no es ninguna novedad. Es algo que exigen las autoridades docentes y administrativas, las Asociaciones de Padres de Familia y hasta los mismos alumnos.)

Y añadía, con orgullo:

"El Colegio La Salle, que aspira a ser vanguardia en todo lo bueno, dará desde el curso que viene a esta enseñanza la forma de cineforum. No perdemos la esperanza de organizar un Cine Club".

En efecto, habrá una lección de cineforum mensual, que se impartiría en las aulas. También se dedicaría un artículo mensual al tema en la revista colegial...El 9 de octubre se inauguraban las sesiones de Cineforum con la película "Capitanes intrépidos". Y así, se fueron sucediendo la proyección de films que aún valoran los entendidos: "¡Qué bello es vivir!", "Ladrón de bicicletas", "Rashomón", "El Judas", "Bienvenido Mr.Marshall", "La Guerra de Dios", "Los Traperos de Emaús", "Doce hombres sin piedad", "La ventana indiscreta"...Y esta referencia llega hasta el final del directorado del H. Antonio. El impulsor había sido el H. Julián Valmaseda, 


que en 1959 fue nombrado Director del Colegio La Salle de  Palencia.




 Inmerso en la vida cultural y social de la ciudad, la Revista Norte consignaba en su número 12 (enero-febrero de 1956):

"No olvidamos que este año se celebra el centenario del más ilustre de los montañeses nacidos en el pasado siglo, D. Marcelino Menéndez y Pelayo. EL Colegio se adhiere con todo entusiasmo  a las conmemoraciones  oficiales, pero pensamos en algo más. En todas las clases se honrará la memoria del insigne santanderino por medio de exposiciones y trabajos relativos a su obra. En el próximo concurso de Declamación, que se celebrará el 6 de marzo, figurarán poesías y fragmentos selectos del Maestro. Es más, prepararemos también en su honor una emisión radiofónica".

El número 14 recogía dos trabajos sobre D. Marcelino, anónimo el primero; del alumno de Preu, José María Obregón, el segundo.



 Resulta novedosa la utilización de un nuevo recurso educativo en el aula: el magnetófono, en las clases de francés (Norte, 22, de mayo-junio de 1958), pero utilizado también para emisiones de "Radio Hispania" (entrevistas, canciones, etc).  Se realizaban en las clases "periódicos murales" (Norte, n.24, de enero-abril 1959), "que ejercitan las facultades artísticas y literarias de los alumnos".

El cronista se asombra de la nieve caída en Santander a mediados de febrero de 1955.  Su pluma adquiere tonos de tragedia con ocasión de la acometida de gripe, conocida como Gripe Asiática, que afectó al alumnado a comienzos del curso escolar (octubre de 1957). "Se llegó incluso a suspender las clases los días 14,15 y 16", escribirá.

Mayo era - y es - el mes ideal, entonces y ahora, para las excursiones, tan esperadas siempre por grandes y pequeños. En 1955, los alumnos de PREU visitaron Bilbao, la Sección de Mayores, Burgos, y los más pequeños, Unquera. Era una jornada diseñada para anudar lazos de amistad y buena convivencia, y también para ir conociendo el territorio provincial y nacional, así como, según las edades e intereses, el rico patrimonio natural, histórico y artístico.

Un evento singular del año 1956 fue el Gran Festival de Educación Física, en continuidad con la tradición de años anteriores. Lo recogía con amplitud fotográfica la Memoria Escolar de ese año. Un festival preparado con minuciosidad y buen gusto por los profesores señores Arriola, Montes y Pérez de la Torre. El periódico local "Alerta" se hizo eco del espectáculo, que la revista colegial reseñó así:

"En la tarde del domingo se celebró en el Colegio La Salle, el Festival de Educación Física. Ocuparon la presidencia diversas autoridades (cita al Gobernador Civil, Presidente de la Diputación, Alcalde de la ciudad, Comandante de Marina), Directores de Centros Docentes, y demás organismos y corporaciones locales, y los padres de los alumnos. El público, muy numeroso, llenaba todas las localidades disponibles. A las cinco de la tarde salieron los gimnastas en cuadros cerrados para formar momentos después el escudo del Colegio. Iban los alumnos uniformados, uno de los equipos, de blanco y corbata y fajín  azul. Capitaneaba este bando Ricardo Bárcena y tenía como abanderado a Miguel Berasategui. 

 En el campo amarillo, hacía de capitán Juan Gandiaga y de abanderado José A. Osaba...

Se fueron sucediendo los ejercicios con una precisión asombrosa, de modo que momentos antes de las siete se cerró el último número...Llamaron la atención las figuras que iban apareciendo en el patio, como por arte de magia: el escudo deportivo del Colegio, el centenario de Menéndez y Pelayo, la estrella lasaliana...Las tablas de gimnasia se fueron sucediendo con exactitud impecable....Sirvieron de entrenamiento algunos juegos infantiles, todo un derroche de inocencia, gracia y color. Al formar al cuadro final, entonaron los alumnos el himno del Colegio. Tras la entrega de premios, el H. Director agradeció a las autoridades, padres de familia y público su asistencia y felicitó a los alumnos... Amenizó el festival la Banda del Regimiento Valencia, y dirigió los servicios de locución D. Agustín Fernández (Langarita)" (Norte, nº 14 mayo - junio 1956)





Las actividades deportivas seguían desempeñando un papel importante en la vida colegial como elemento formativo. La Memoria Escolar se hace eco del éxito logrado en los Campeonatos Provinciales de Atletismo, celebrados en el Estadio de los Corrales, aunque no se logró la puntuación necesaria para competir en los Campeonatos Nacionales de Madrid (1959). También se mencionan los logros en los diversos campeonatos de los Juveniles en baloncesto, balonmano y fútbol. Se practicaban también en ajedrez, hockey, ciclismo y balonvolea.

Con el fin de curso llegaba la Fiesta de los Premios en el Teatro Pereda. La Memoria Escolar de 1957-58 recoge con entusiasmo un resumen de dicho acto con breve texto y fotos alusivas,

 "El primer domingo de junio se galardonó públicamente en el teatro Pereda a los mejores alumnos de La Salle. El local estaba totalmente ocupado por los colegiales y sus familias. Abrió el acto el alumno de PREU  Miguel del Olmo, que dirigió un saludo de circunstancias a los presentes. Presidieron el acto los Hermanos Directores de los tres Centros Lasalianos de Santander. Se otorgaron los seis premios previstos: Excelencia, Sobresaliente, Aplicación, Puntualidad, Religión y Catequesis. Actuó el nuevo coro de tiples que dirige el H. Leopoldo. Fue también muy aplaudido el coro "Airiños da Terra", dirigido por el señor Otero. Hubo asimismo una exhibición de bailes regionales". 1957-58
  

 No hay número de la Revista Norte en estos años que no de carta de presentación  a la Asociación de Antiguos Alumnos. El nº 8 (enero - febrero de 1955) informa que la mayoría de los asociados eran, de momento, antiguos colegiales del Círculo Católico (o de San José), cerrado en 1940...Su presidente era el entusiasta lasaliano D. Manuel Martínez Gómez, que contaba con la valiosa colaboración de, entre otros tantos, del celoso sacerdote D. Miguel Manso. La misma revista publicaba una enfática carta abierta dirigida a cuantos habían pasado por las aulas de la Salle para que se inscribieran en la Asociación como miembros activos y se volcaran en la acción evangelizadora y en la fidelidad a los valores cristianos, allí donde su vida discurre en la actualidad ("¿Para qué formar parte de la Asociación"? (Norte, nº 9, marzo-abril 1955). Una ilusión grande manifestaba la noticia de la próxima constitución de la Federación Internacional de Antiguos Alumnos La Salle, que se haría realidad en el Congreso Lasaliano de Bruselas en octubre de 1958 (Norte, nº24, enero-abril de 1959).  Antes de finalizar ese año nacía la Federación Española de Antiguos Alumnos y en el siguiente año, 1959, la Federación  Regional Española, a la que se incorporaría de inmediato la Asociación La Salle de Santander.

En 1955, en otro orden de cosas, la Asociación constituía la "Comisión Pro Escuelas", en vistas a la creación, lo más pronto posible, de una Escuela Gratuita para los niños pobres de Santander, a cargo de los Antiguos Alumnos. Era una muestra más de compromiso social.. Dicha Comisión la presidía D. Miguel Manso, y con él, ilusionados en el proyecto, los asociados señores Lavín, Lostal, Torón, San Juan, Saro...Fueron superándose diversas dificultades hasta ver el sueño convertido en realidad palmaria con la creación del Centro Escolar La Salle del Barrio Pesquero a comienzos de los años sesenta...En ocasiones la revista informaba de los éxitos profesionales de los asociados, de los fallecimientos de gente cercana, de las actividades que se llevaban a cabo, de las visitas a "su Colegio" de los antiguos alumnos, especialmente en las Navidades, o publicaba las cartas que los asociados jóvenes enviaban a la redacción  de la revista desde sus lugares de estudio (Universidades de Valladolid, Madrid, Oviedo, etc.)



Los seis años pasaron  rápidos. El H. Antonio daba por terminado su mandato, aunque aún permaneció en el Colegio dos años más como profesor y miembro de la Comunidad, antes de volver a los Corrales de Buelna. Se había hecho cargo de la dirección del Colegio La Salle el H. Marcos Ramón. Se iniciaba una nueva etapa. Estábamos ya en "los sesenta".