viernes, 6 de diciembre de 2019

H. James (Santiago) Miller

6 DICIEMBRE 2019


El próximo día 7 de diciembre beatifica la iglesia al H. James (Santiago) Miller, mártir en Huehetenango (Guatemala)


El 13 de febrero de 1982 es asesinado en Huehetenango (Guatemala) el Hermano James (Santiago) Miller. El 8 de noviembre de 2018, el Papa Francisco firma el Decreto por el que reconoce el Martirio del Hermano James Miller y que puede ser declarado Beato.

Reproducimos la carta que el Hermano Superior Robert Schieler ha remitido por este motivo. 

Breve cronología de su vida


**Para más información, consultar el libro UN MÁRTIR ENTUSIASTA
editado por el H. Carlos Cantalapiedra.





jueves, 28 de noviembre de 2019

Finaliza el AÑO JUBILAR LASALIANO

28 NOVIEMBRE 2019


 “HOY FINALIZA EN EL DISTRITO ARLEP EL AÑO JUBILAR LASALIANO. TRICENTENARIO DE LA MUERTE DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE (1719 – 2019)”




EMPIEZA EL 301
Decimos adiós a un año especial y comenzamos otro que suma a las experiencias vividas la alegría compartida, la satisfacción de haber hecho más visible si cabe el gran proyecto que nació hace ya más de 300 años de la mano de San Juan Bautista de La Salle, y la convicción de que juntos estamos llamados a seguir tocando corazones para hacer realidad su legado y su misión.
Esto es La Salle
Un proyecto de personas para personas. Personas comprometidas que creen que un mundo mejor es posible, que están dispuestas a abrir los ojos para ver la realidad, que no miran hacia otro lado, sino que quieren implicarse cada día para ofrecer una respuesta a las necesidades de todos aquellos niños y jóvenes más vulnerables que pueblan los rincones donde se sienten orgullosas de trabajar.

Esto es La Salle
Una institución abierta y sin prejuicios, sensible y respetuosa, que da vida al carisma de su fundador, que sueña para hacer realidad su legado, que se siente orgullosa de asumir desafíos y que está preparada para, desde la humildad, seguir cumpliendo años apoyada sobre los valores del Evangelio y los pilares de la responsabilidad, la creatividad, la justicia, la convivencia, la interioridad y la trascendencia.

Esto es La Salle
Una comunidad que cree que es justo devolver el regalo que un día recibió, que está llamada a transformar la sociedad, que sueña e imagina un futuro que se construye desde el presente, y que ve el presente como una gran oportunidad en la que juntos podemos hacer grandes cosas.

Esto es La Salle
Un carisma de fraternidad universal, reconocido por la Iglesia de la que nos sentimos parte y, en la que compartimos nuestra vocación laical, tanto religiosos como seglares, y donde nos comprometemos en una misión que educa  evangelizando  y  evangeliza educando.


Felicidades a todos los que ayer y hoy habéis hecho y hacéis La Salle. Felicidades porque empezamos a celebrar el 301.


Felicidades porque esto es La Salle y tú eres parte y todo.

***Para más información del tricentenario, visitar nuestro post de fecha 7 de mayo del presente año.


miércoles, 27 de noviembre de 2019

INDIVISA MANENT

27 NOVIEMBRE 2019


El 21 de octubre pasado se reunió en Madrid un pequeño grupo de antiguos alumnos lasalianos de la promoción de 1958. Es una reunión que celebran con frecuencia los residentes en Madrid y en ocasiones son acompañados por compañeros que coinciden en su visita a la ciudad.


Los asistentes fueron de izquierda a derecha:
Javier Pereda, Carlos Pascual, Eduardo Martínez, Enrique de la Pedraja, Felipe San Juan, Fermín Madrazo, José Antonio Sánchez Fierro, Roberto Schumann, Miguel M. Aspiunza y Ángel Yllera.

Al término de la comida, un pequeño grupo se desplazó hasta la localidad de El Casar del Jarama para visitar a José María García Rodríguez, otro compañero de clase, que por motivos de salud no pudo participar en la comida en esta ocasión. Departieron durante un largo tiempo, cosa que agradeció vivamente.

El día 4 de este mes de noviembre, se desplazaron hasta Calera y Chozas (Talavera de la Reina), para visitar a Ángel Díez Kowalski, otro compañero de clase. Su estado de salud no le permite hacer desplazamientos largos fuera de su residencia habitual. Se reunieron en un restaurante de la localidad y pasaron unos momentos muy agradables que Ángel agradeció con enorme emoción.


Los asistentes en esta ocasión fueron de izquierda a derecha:
Fermín Madrazo, Angel Díez Kowalski, José Antonio Sanchez Fierro, Enrique Pedraja, Felipe San Juan y Roberto Schumann

La insignia lasaliana lleva inscrita el lema  INDIVISA MANENT (Permanecen unidos). Las reuniones, visitas a compañeros, etc.., es una clara muestra de la realidad del lema lasaliano. Todos ellos guardan en su interior el espíritu de compañerismo, amistad, que recibieron y cultivaron en sus años escolares lasalianos y que perdura a través de los años.

sábado, 2 de noviembre de 2019

HISTORIA DEL COLEGIO LA SALLE DE SANTANDER 5

2 NOVIEMBRE 2019

Hermano Enrique Arroyo (1966 - 1972)


El H. Jesús Arroyo nació en la población burgalesa de Melgar de Fernamental en 1931. Ingresó en el Noviciado Menor de Bujedo en 1943. En la toma del hábito religioso (1947) recibió el nombre de Enrique Samuel, nombre con que fue conocido hasta finales de los años sesenta. Terminó sus estudios de Magisterio en Valladolid (1953) y se licenció en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela (1959).

Se estrenó como docente en el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes de Valladolid  (1951-1958), a donde regresaría en dos ocasiones (1959-1965; 1973-1976). Burgos se enriqueció con su buen hacer en los años 1965-1966 y 1984-1997,  y Palencia en 1972-1973; 1976-1984). A Santander llegó en 1966 para hacerse cargo de la dirección del Colegio hasta cumplimentar el sexenio en 1972.


Falleció en Bujedo el 29 de julio de 2018. El Blog de los Antiguos Alumnos se hizo eco de su muerte oportunamente. Nos queda el recuerdo de una persona buena, integra, trabajadora, responsable y respetuosa, enamorada de su vocación docente, amante de la naturaleza y caminante infatigable por todos los caminos, paciente ante las inclemencias y limitaciones de la vida, hombre de paz. Fue un director prudente, un trabajador incansable, un competente profesor del área de humanidades. Ejerció durante muchos años la nada fácil tarea de prefecto...Su carácter serio y recio nunca estuvieron reñidos con la palabra amable, el reconocimiento de cada persona, la valoración del Hermano y del profesor,  y su saber ser gentil y agradecido en cada momento (Testimonios de quienes le conocieron y trataron).

A. EL CONTEXTO GENERAL

Los años que el H. Enrique Arroyo pasó en Santander como director del Colegio y de la Comunidad fueron años de cambios acelerados y en algunos aspectos prodigiosos. El estuvo al timón ajustándose a los tiempos en su persona y en su actuación, sin dejarse desbordar por los acontecimientos.

1. ESPAÑA Y EL MUNDO

Proseguía la política de bloques propia de la Guerra Fría...En 1967 se producía la Guerra de los Seis Días, un nuevo conflicto árabe-israelí. El año 1968 no pasó a la historia sin acontecimientos relevantes: La "Primavera de Praga", "El Mayo Francés", el asesinato de Martín Luther King. En el verano de 1969 los primeros seres humanos ponían el pie en la Luna.

España había pasado de los 30 millones de habitantes en 1960 a los 34 en 1973. La tasa de mortalidad era en 1940 de 16.5% y se había reducido a la mitad (8.5%) en 1970. El proceso de urbanización seguía un ritmo creciente. Un equipo de tecnócratas llevaría a cabo los Planes de Desarrollo, a partir de 1964, impulsando el crecimiento económico del país hasta la llegada de la crisis en 1973.

Hasta cuatro millones abandonaron sus pueblos de origen para dirigirse a las regiones más prósperas o a sus capitales de provincia. Por conductos legales o de manera irregular, casi dos millones de españoles dejaron su tierra para asentarse en países de la Europa occidental. El Régimen encontró dificultades a la hora de la integración en el Mercado Común. Cuando lo solicitó en 1962 se le denegó por razones políticas, firmándose, sin embargo, años después un Acuerdo Preferencial en 1970. Los cambios sociales se aceleraron en estos años, por ejemplo en aspectos de seguridad social (pensiones de jubilación y cobertura sanitaria). Comenzó asimismo una cierta apertura intelectual y cultural (ley de Prensa de 1966, publicaciones como la Revista Cuadernos para el Diálogo o Cambio 16, etc). Massiel ganaba el concurso de EUROVISION en 1968 con su "La la la"; y en ese mismo año España descolonizaba Guinea. En 1970 tuvo lugar el llamado Proceso de Burgos (ETA había cometido su primer asesinato en 1968). Se llegó a celebrar, con razón, "el milagro económico español", dado el crecimiento sostenido de su economía hasta la crisis de 1973. Si en 1960 disfrutaban en familia de la televisión (en blanco y negro) como un millón de españoles, en 1975 eran ya un 85 % los que poseían televisión en casa. ¿Y qué decir del modesto SEAT 600 al que pudieron acceder innumerables ciudadanos?. Eran los años del tardo-franquismo y de  las ansias contenidas del advenimiento de la democracia. Desde 1962 (Contubernio de Munich) se iba acrecentando la oposición al régimen establecido.


La Ley Orgánica del Estado, aprobada en referéndum en 1966 cerraba la institucionalización política de Régimen...En el verano de 1969, las Cortes Españolas reconocían a Don Juan Carlos como Sucesor en la Jefatura del Estado...Ante los nuevos tiempos, se quedaba atrás la Ley de Educación de 1953 (Ley del ministro Ruiz Giménez), y se daba paso a la Ley Villar Palasí (Ley General de Educación, que prolongaba la educación obligatoria hasta los 14 años y establecía los ocho cursos de la EGB (Enseñanza General Básica), los 3 cursos de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) y COU (Curso de Orientación Universitaria).

2. LA IGLESIA CATOLICA Y EL INSTITUTO LASALIANO

El mandato del H. Enrique Arroyo coincide de pleno con el post-concilio...Ilusiones y decepciones, entusiasmos y desfallecimientos se fueron entremezclando en estos años. En 1968 Pablo VI dirigía los destinos de la Iglesia. Latinoamérica se regocijó con su visita pastoral. La publicación de la Humanae Vitae fue contestado por algunos sectores. La postura de la Iglesia ante los asuntos temporales y la defensa de los derechos humanos tendrán una profunda influencia en el devenir de la sociedad española desde mediados los años sesenta. Cambios más evidentes se evidenciaban en las organizaciones de apostolado obrero. El Cardenal Tarancón dirigía la Conferencia Episcopal Española en unos años ciertamente convulsos. No faltaron divergencias y situaciones conflictivas entre las autoridades civiles y eclesiásticas desde finales de los sesenta y hasta 1973.

El Instituto de los Hermanos se hacía más y más universal. Y alcanzaba su cuota más elevada en 1965 (16.800 miembros) En España se superaban los 2.500 Hermanos, con números parecidos en Estados Unidos y Francia. El Capítulo General de 1966-1967 puso en marcha unos años de  renovación y "aggiornamento", conforme a las decisiones y el espíritu del Concilio Vaticano II. Se aprobó una nueva Regla de los Hermanos y se publicó un documento de hondo significado y repercusión: "Declaración del Hermano en el Mundo Actual", sobre la identidad del Hermano (diciembre de 1967). Se señalaba con firmeza la opción preferencial de la Congregación por los pobres en su misión educativa. Signo también de los nuevos tiempos fue la elección como Superior General de un norteamericano, el H. Charles Henry. El H. Guillermo Félix dejaba el cargo de Asistente del Superior General para España, en manos del H. Fernando Izaguirre. Al mandato como Provincial del Distrito de Valladolid del H. Salvador Alonso (1963.1969), le sucedía el del H. Francisco Tudanca (1969-1975). En octubre de 1967 era canonizado en Roma el H. Benildo  Romançon por el Papa Pablo VI.


En 1966 nacía "Secoli" (Servicio de Cooperación Lasaliano Internacional), asentado en la misma Casa General de Roma. Al año siguiente tenía lugar un nuevo Congreso Mundial de Antiguos Alumnos (Quebec, agosto de 1967). En 1968 nacía en Roma el CIL, Centro Internacional Lasaliano, en sustitución de lo que venía llamándose institucionalmente Segundo Noviciado, para la, formación permanente de los Hermanos.

Por supuesto, las orientaciones del Capítulo General, las decisiones del Concilio y la nueva Ley General de Educación tendrán su resonancia en la vida colegial durante el directorado del H. Enrique Arroyo.

B. EL COLEGIO LA SALLE DE SANTANDER

Cuando llega el nuevo director a Santander se encuentra con una Comunidad formada por una larga veintena de Hermanos. Los profesores seglares son ya 14 e irán aumentado en número en los años siguientes. El internado acoge a unos 110 niños y adolescentes. El curso 1970 se inicia con la primera mujer que impartirá clase en el Centro: Mari Paz Uhalte. Los alumnos son aproximadamente unos 900, de Párvulos a Preuniversitario .

A comienzo de octubre de 1966, el primer día de curso, el nuevo Director, H.  Enrique Arroyo, se dirigió al alumnado en estos términos:

"Queridos alumnos. Sea lo primero un saludo cariñoso a todos, grandes y pequeños, internos y externos, antiguos y nuevos.. Os doy igualmente a todos, en nombre del profesorado, la bienvenida a nuestra casa, que es también la vuestra. La ofrecemos con las puertas abiertas, de par en par. A vosotros os toca entrar y salir por la puerta grande. Que el Colegio os sea lugar de paz, de estudio, de sana alegría. Comenzad a pedalear desde le primer momento".

El cronista asintió y escribió:

"Los alumnos escucharon con respeto e interés las palabras del H. Director, conscientes de que en La Salle recibirán la formación intelectual, cultural, religiosa y artística que les pondrá en condiciones para afrontar las exigencias del mundo de hoy"

El H. Higinio, enfermero y sacristán, era conocido en la ciudad por instalar en las Navidades unos "Nacimientos" sorprendentes. En 1967 había recibido ya, merecidamente, el Primer Premio Provincial de Belenes. El Diario Montañés le dedicó encendidos elogios en la entrevista efectuada en la Navidad de 1973. He aquí sus titulares:

"Un experto en Nacimientos, el H. Higinio Alonso. Es autor del artístico Nacimiento del Colegio La Salle. Articula las figuras y las da movimiento" 



En ocasiones,  la crónica escolar se revestía de crespones negros, en los funerales de los Hermanos Julián Seco o del H. Camilo, fallecidos en la Comunidad tras largos años en ella. O manifestaba su contento al ver cómo el H. Subdirector, Juliàn Tejedor, era nombrado Visitador Auxiliar en 1969.


El prelado D. Juan  Antonio del Val, visitó el Colegio en las Fiestas Colegiales, y la Memoria Escolar recogía oportunamente el evento (mayo de 1972). Años atrás, el H. Superior General Charles Henry, concedía el título de "afiliados al Instituto" a D. Basilio Calderón  y a Dª. Severina López, padres de los Hermanos Ángel, Santos y Basilio, y del profesor del Colegio, D. Pedro Calderón.


El curso 1971-72 fue un año especial: se iniciaba la progresiva implantación de la Enseñanza General Básica (EGB) y más tarde del BUP, de acuerdo con los postulados de la Ley General de Educación "Villar Palasí". Se podía leer en la Memoria Escolar:

"Nuevas técnicas, nuevos métodos, encaminados a formar al hombre, a cuidar de la persona y a proyectarla con más seguridad en la vida...Para que el niño se vaya formando poco a poco, que aprenda a vivir sus experiencias y que viva alegre y sereno esta etapa importante de su vida".

Y refería luego las excelencias de la llamada "Enseñanza Personalizada".

En 1972 concluía una nueva experiencia prevista por la Ley General de Educación: se graduaba la primera promoción de COU. (Curso de Orientación Universitaria). Pocos años después acudirían a las aulas colegiales las primeras alumnas, al principio, en este último curso, después, en el resto de los niveles.

Los sábados por la mañana había actividades escolares. Ya no era solo el jueves por la tarde el día de vacación escolar; ahora lo eran el miércoles y el sábado por la tarde. Los alumnos participaban - en sus respectivas clases - en audiciones musicales, charlas, visitas culturales, etc.  Había también clubs variados, organizados según las aficiones de los participantes: fotografía (H. Andrés G.), pintura (D. Andrés Calderón), teatro nuevo (D.J osé Luis Barreira), física y química (D. David y H. José Gallego), música (Los Icres), montaña (D. José Costana)

Se destacaban cada año las noticias de alumnos que rematan su curriculum escolar con la brillantez de las Matrículas de Honor en las Reválidas o los Premios Extraordinarios de Bachillerato conseguidos... El  curso 1971-72 fue el último que acogió alumnos internos. Quedarán en el olvido su llegada al Colegio al comienzo de curso o tras los períodos vacacionales de la Navidad y la Semana Santa; no habría ya más paseos acompañados por los alrededores del Colegio o de la ciudad, ni "nochebuenas del internado", ni...El Colegio había prestado durante decenios un notable y necesario servicio a cientos de muchachos. Ahora, en las nuevas circunstancias, se entendía que lo que procedía era su cierre. Había terminado una etapa.

Ante la novedad que supuso la reforma educativa de los años setenta, el curso 1969-70 se declaró "Año Internacional de la Educación". En el Colegio se celebró con entusiasmo "La Semana de la Educación", con conferencias sobre el Libro Blanco, la pedagogía lasaliana, la educación  en el mundo actual, etc. También los escolares se implicaron realizando murales sobre el tema. Como otros Colegios de La Salle de toda España, y por iniciativa del H. Agustín Sauras, nació en este mismo año el Laboratorio Psicotécnico para una mejor orientación y formación de padres y alumnos... Organizadas por la Asociación de Padres, en 1967, se celebraron charlas de Orientación Profesional. D.José A. Irastorza presentó las grandes líneas de la Orientación Profesional; D. Miguel Manso disertó sobre la vida sacerdotal y religiosa...


Especialistas en la materia presentaron  las carreras de Derecho (D. José Manuel Martínez de la Pedraja), Económicas (D. Joaquín Bárcena), Historia (D. Francisco I. de Cáceres), Arquitectura (D. Fernando Cuerno), Ciencias (D. Jesús Endériz)



Continuaban vigentes las actividades propias de las antiguas Congregaciones del Niño Jesús, Cruzados y de la Inmaculada, que en breve se verán sustituidas por los llamados "Grupos Cristianos". Por vez primera (1968-69) tendrán lugar en el Colegio las Jornadas Vocacionales; las charlas al efecto se complementaron con concursos literarios y otro tipo de trabajos escolares. Continuaban figurando en el calendario las conmemoraciones tradicionales del Domund y la Campaña de Navidad, las Convivencias o Ejercicios Espirituales, las Primeras Comuniones en el Colegio, hasta que la autoridad eclesiástica  prescribió su celebración en las respectivas parroquias de los muchachos.

Con algunas variantes, continuaban celebrándose los Concursos de Declamación y de Música (aunque cada vez más se ofrecía música instrumental, interpretada por grupos o individualmente). Se implantaban otros nuevos concursos y competiciones: "de pizarras", de redacción (Coca Cola, literarios, etc), de pintura al aire libre, de manualidades...El Colegio estallaba de alegría en las Fiestas Colegiales de mayo en honor de San Juan Bautista de La Salle. Al finalizar el curso, y ya en el Salón de Actos del Colegio, tenía lugar el solemne Reparto de Premios, con la entrega de los diplomas de Excelencias y Distinguidos de las numerosas clases. Ante el público que llenaba por completo el local brillaba con luz propia la Escolanía Colegial, dirigida por el H. Jenaro Palau, y el grupo Folklórico "Airiños da Terra", bajo la batuta D. Emilio Otero del Val.




Los alumnos de los últimos cursos realizaban con  fruición  sesiones de Teatro leído: "Melocotón en almíbar" (M. Mihura), "Llama un inspector "(M. Pristley), "Guillermo Tell tiene los ojos tristes" (A. Sastre), "La Dama del Alba (A. Casona), "Historia de una escalera"(A. Buero Vallejo)

Las Memorias Escolares se hacen eco de las mejoras en el equipamiento y los nuevos locales: 



Sala de Juegos, Comedores, Laboratorios, Gimnasio, Salón Teatro, Biblioteca (hasta aparece un ranking de lectores en el curso 1966-6: la clase de 3º A " acreditaba la lectura de 20 libros de media por alumno ... Los escolares de aquellos años recordarán las filas que de manera ordenada se formaban a la salida del Colegio en distintas direcciones y acompañados de sus profesores: Cuatro Caminos, Perines, General Dávila, Cisneros...Salidas siempre esperadas eran las Excursiones por la geografía regional y nacional: Fátima, Bilbao, Vitoria, San Sebastián,  Logroño, Valladolid, Palencia, Bujedo, Burgos, Logroño, Covadonga..., La Bien Aparecida, Laredo, Fuentes del Asón...Por vez primera se anotaba en las Crónicas del Colegio el establecimiento en 1972 del Día de la Madre.

Los alumnos mayores continuaban ejerciendo como catequistas, ahora en el mismo Colegio:

"Los domingos bullía de actividad el Colegio. Un enjambre de chiquillos (más de 400) y un nutrido número de jóvenes (cerca de 50) se daban cita cada domingo, atendiendo a niños y niñas del entorno colegial. Era la Catequesis, tan hondamente arraigada en el Colegio".

Al final de curso tenía lugar una gran celebración festiva para niños y catequistas.


Por supuesto, las actividades de educación física y los deportes seguían teniendo la relevancia propia en la formación integral del alumnado. En 1967 se estableció la Primera Semana Deportiva, que resultó particularmente animada, con reñidos campeonatos de fútbol, baloncesto, atletismo (cross, 1.000 metros). El baloncesto seguía siendo en estos años el deporte que más alegrías daba a sus componentes: Los equipos de Mini- Basket, Infantil y Juvenil La Salle conseguían los respectivos Trofeos de Campeones Regionales... 


No se dejaban de lado al conjunto de los escolares, pues seguían celebrándose campeonatos deportivos inter-clases. El H. Eduardo Luengo introdujo con éxito la práctica del tenis en la vida colegial en el curso 1968-69 (entre sus mejores seguidores se citaban a los hermanos Hormaechea y Tirilonte). Para completar el tema, no faltaba la ya clásica carrera ciclista, con ocasión de la fiesta onomástica de H. Director.

La Asociación de Padres, a través de su Junta de Gobierno Provisional llevaba desde meses atrás trabajando el Proyecto de Estatutos. El 17 de abril de 1972, en el Salón de Actos del Colegio, y en presencia del H, Director, leído el anteproyecto y tras algunas enmiendas, los 259 asistentes aprobaban por unanimidad los Estatutos y ratificaban en sus cargos más importantes a los miembros de la Junta de Gobierno Provisional: D. Ángel Ruiz-Cotorro, Presidente, D. Rafael Colvée, Vicepresidente, D. Armando Gutiérrez, Secretario, y D. Ramón Peña, Tesorero. La cuota que se estableció era de 100 pts./año.


En el curso 1966-67 había quedado constituida la nueva Junta Directiva de los Antiguos Alumnos  de la Asociación. El Presidente era D. José María Láinz y el Vicepresidente, D. Joaquín  Bárcena. Los alumnos finalistas protagonizaron dos actos de feliz recuerdo: la imposición de insignias y el ágape de despedida. Resonaron solemnes en esa jornada pensamientos henchidos de emoción.

"El Colegio se siente orgulloso de poder lanzar a la vida cada año un nutrido grupo de jóvenes, que seréis, sin duda, heraldos de la buena formación que habéis recibido. ¡Adelante!, sed siempre optimistas pese a las dificultades que en  ocasiones se os presentarán a lo largo de la vida".

Era una nueva y excelente promoción la que abandonaba las aulas colegiales en busca de un peldaño más en su preparación para su futura profesión: las Facultades Universitarias y Escuelas Técnicas.


Ese verano dejaba también el Colegio el H. Director. Le venía bien un año de descanso y formación permanente. Esta vez sus pasos se encaminarían a Roma: Centro Internacional Lasaliano (CIL). Una rica experiencia que compartiría con varias docenas de Hermanos provenientes de los cinco Continentes. Tenía 41 años. Y una madurez humana y religiosa lograda, cabal.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Hermanos Luis Rebolledo y Julián Tejedor

16 OCTUBRE 2019

Dos tristes acontecimientos han tenido lugar en el último mes, el fallecimiento de dos Hermanos muy ligados al Colegio de Santander, Luis Rebolledo y Julián Tejedor. Todos los que les conocimos lamentamos tan triste noticia.

Desde las páginas de este blog lasaliano queremos dedicar un cariñoso recuerdo a ambos Hermanos, sabiendo que ya se encuentran junto al Señor, al que dedicaron sus vidas por medio de la enseñanza. Descansen sus almas en paz.


Hno. Luis Rebolledo. (3 de diciembre de 1952 – 3 de octubre 2019)



Natural de Los Corrales de Buelna, el Hno. Luis desarrolló su misión educativa durante muchos años en los colegios La Salle de Santiago y Ferrol, en Galicia. A Santander llegó en 2014 y se integró en el equipo de orientación del centro.
 Sin embargo, su verdadera vocación era ayudar a los más necesitados y colaborar con PROYDE. Siempre que su salud se lo permitió, participó en los proyectos misioneros de verano. Guatemala, Burkina Faso, Madagascar o la India fueron algunos de los países en los que colaboró acompañando a jóvenes y profesores de La Salle cada año.
Durante los últimos meses, ya de baja, siguió colaborando con la tienda de comercio justo y con las acciones que PROYDE realizaba en el centro.

Persona humilde y callada, tuvo la virtud de cuidar a las personas que lo rodeaban y estar pendiente de los pequeños detalles, lo que le granjeó el afecto y el cariño de todos los compañeros que trabajaron con él.



El Hno. Luis ha estado comprometido con PROYDE desde hace años. En Galicia y últimamente siendo el Delegado de PROYDE en Cantabria. Su dedicación, de cuerpo y alma, a que PROYDE llevara a cabo su Misión con eficacia e independencia, siempre ha sido un estímulo para quienes nos sentimos parte de la Asociación.

Su compromiso creativo en el Comercio Justo siempre nos ha estimulado. Este mismo comienzo de curso, ya con problemas de salud, fue el primero en hacer el pedido para tener bien surtida la tienda del Colegio La Salle de Santander y de Corrales de Buelna. Las estadísticas de ventas del Departamento de Comercio Justo, nos dicen que el Colegio La Salle de Santander es el segundo en ventas en 2018. Era el fruto de su entusiasmo y su compromiso y del montón de colaboradores y colaboradoras del que supo rodearse.






HOMILÍA DEL FUNERAL DEL H. LUIS REBOLLEDO

Bujedo 4 de octubre de 2019

Un saludo a vosotros, apreciados celebrantes: Antonio y Sabino, salesianos y capellanes de la comunidad de Santander, y José Luis, buen amigo de Arcas Reales que nos acompañas siempre.

Un saludo a vosotros, familiares del H. Luis: sus hermanos Pedro, Antonio, Javier y Mari Carmen, sus cuñadas, y todos los sobrinos y sobrinas aquí presentes. Hace poco tiempo fallecía vuestro hermano Fernando, y hoy de nuevo sentís la pérdida de otro hermano, de nuestro querido Luis. Nos sentimos unidos a vosotros por lazos de dolor y de esperanza común y nos acompañamos mutuamente en esta situación. 

Y un saludo muy especial también para vosotros, Hermanos y lasalianos de su comunidad y del Centro de Santander, que cuidasteis y acompañasteis al H. Luis en los días de su enfermedad, hasta que la situación hizo que fuera trasladado a Arcas Reales, donde podría ser mejor atendido. Lazos de fraternidad, de preocupación y de solicitud se han tejido en estos últimos días de la vida del H. Luis entre su familia, su comunidad, los compañeros de Santander, los Hermanos de Arcas… A todos vosotros, el H. Luis os mostraba su gratitud, y como la voz ya no era muy fuerte y se cansaba, a veces lo hacía por sencillos mensajes de whatsapp. Expresaba así su reconocimiento. Como sin duda le gustaría poder expresarlo ahora, ante la presencia de tantos como estamos aquí. Porque Luis siempre fue un hombre agradecido, sencillo y cercano, que saboreaba la vida. Y hoy su vida continúa, por supuesto, aunque de otro modo. 

Hoy es el día de San Francisco de Asís, y es una buena coincidencia, porque el santo de Asís y nuestro H. Luis tenían muchos rasgos en común: la sencillez, la búsqueda constante del querer de Dios, la vida en pobreza y el amor a los pobres, la opción por la fraternidad… Incluso un gusto especial por lo natural y por la autenticidad, sin adornos ni añadidos.

Este estilo de vida es lo que me llevó a pensar en las dos lecturas que sé que para Luis eran sido muy significativas. En la carta a los Gálatas, San Pablo se atreve a decir la famosa expresión “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”. No sé si el H. Luis se habría atrevido a hacer suya esta expresión; de hecho, ¿quiénes nos atreveríamos a hacerla? Pero sí me atrevo a afirmar que esa fue la pretensión del H. Luis. Y más que una pretensión, fue una realidad el hecho de que, como San Pablo, Luis hizo de su debilidad su fortaleza, por gracia de Dios y por empeño y trabajo personal, pues la operación de sus cuerdas vocales y todos los problemas que le ocasionó, al impedirle impartir clase a grupos numerosos, le hizo centrarse en grupos más reducidos, de niños con más dificultades. Y en esta tarea, en su entrega a los más pequeños y a los que más le necesitaban, Luis encontró un modo de canalizar la llamada a la misión, que en su caso es tanto como decir, la llamada al amor. No había más que oírle hablar, con tanta paciencia y ternura, de sus alumnos.

Y el evangelio que hemos escuchado es, sin adornos, el programa de vida del H. Luis, que quiso hacer del pobre, del enfermo, del preso, del desnudo… el destinatario de sus desvelos, tanto en el aula, como ya he dicho, como en el servicio cotidiano del Colegio, empleándose con esmero en organizar hasta el mínimo detalle, con mimo de artesano, todo lo relacionado con el Comercio Justo; o, por supuesto, en los numerosos veranos en los que dedicó su tiempo y esfuerzo a los distintos proyectos de voluntariado de PROYDE, en distintos continentes, y con tantos voluntarios que descubrían en él un modo de ser y de actuar que contagiaba solidaridad, fe y compromiso. 

Sus compañeros de PROYDE y del Comercio Justo, con los que ha mantenido tanta relación, han ido enviando mensajes y los han subido a la red, que expresan y a la vez canalizan la tristeza por su muerte y el cariño y admiración por su persona: asiduo acompañante, hombre sensible, detallista, trabajador, atento… De auténtico testimonio de vida… Sería demasiado largo hacernos eco del caudal de tantas comunicaciones.

El H. Luis Nació en los Corrales de Buelna, el 3 de diciembre de 1952, en el hogar de Pedro y Clara y allí comenzó su preparación para la vida comunitaria, pues eran 6 hermanos, una numerosa comunidad familiar. Inició muy joven su formación como aspirante en Bujedo, en 1965, pasando después al postulantado de Valladolid, el Noviciado en Bujedo y el Escolasticado  en Salamanca.

Sabe Quién le llama, y es consciente de que no debe escatimar los esfuerzos. Por eso acoge con gusto lo que se le propone: la experiencia comunitaria en La Felguera, como una especie de postulantado en el que inicia los estudios de magisterio; el año de noviciado en Griñón y la primera profesión, la continuidad de los estudios de magisterio en Valladolid, donde termina la modalidad de educación especial, sin saber aún que ese iba a ser, y de qué forma tan intensa, su campo concreto de misión en la escuela; su estancia posterior en Galicia, en las comunidades de La Salle de Santiago, después Ferrol y, finalmente, la comunidad pastoral de Santiago. Y de Galicia, su traslado a su tierra, Cantabria, concretamente a Santander, donde estará hasta el final de su vida.

Con mucho recato cito unas palabras del escritor y sacerdote Pablo d’Ors, que ofrece una bella reflexión sobre la enfermedad y la muerte. Venzo al hacerlo cierto pudor, porque estas palabras pueden resultar peligrosas; pero creo que en el caso del H. Luis tienen adquieren todo su sentido. Dice Pablo d’Ors: “Os invito a pensar en lo que san Juan de la Cruz dice en cada línea de sus poemas: que quien puede sufrir, puede mucho todavía; que no es cierto que sufrir no tenga sentido; que no es cierto que con el sufrimiento no se pueda hacer nada. Se puede lo más: entregarlo a Dios. Con el sufrimiento se puede nada menos que redimir el mundo” (Pablo d’Ors).

No habla el autor ni de la búsqueda del sufrimiento ni de una simple justificación del dolor… sino de una sana y santa integración del sufrimiento en la vida y de un sentido profundo, que sólo se puede captar con los ojos de la fe. Y creo que, en este difícil arte, Luis fue un maestro. Porque su primer cáncer redujo y condicionó su modo de vivir la misión, incluso su modo de hablar; pero no le venció; y el segundo cáncer le dejó sin fuerzas, agotado… Pero Luis siguió de pie, en el camino… Y este desenlace final lo tuvo siempre con ánimo preparado para volver al surco, en cuanto fuera posible… Y su mensaje fue siempre de esperanza, de aceptación, incluso de adoración.  


Volvemos los ojos a Dios en esta tarde para decirle que se nos ha llevado demasiado pronto al H. Luis. Que querríamos que su presencia con nosotros hubiera durado mucho más. Pero Dios sabe. Hace muy poco, también con mucho dolor, también con la impresión de que era demasiado pronto, le decíamos adiós al H. Javier, a nuestro querido Busta, también originario de los Corrales. Ahora se encuentran los dos paisanos de nuevo y desde allí seguramente nos mirarán sonriendo. Seguirán presentes en nuestra vida, en nuestra misión, en nuestras comunidades. Y en el Sindicato, del que tanto disfrutaron ambos y en el que tanto compartieron… Desde allí son ellos quienes nos alientan y nos invitan a continuar imaginando un futuro en el que la educación cristiana y el servicio educativo a los pobres, a los más necesitados, siga siendo una realidad. Que así sea. 





Hno. Julián Tejedor (3 febrero 1927 - 14 octubre 2019)
  

Julián Tejedor, natural de Cervera de Pisuerga (Palencia). El Hno. Julián ha sido uno de los hermanos que más tiempo ha trabajado en nuestro colegio. Su primera época fue entre 1947 y 1958. En la década de los 60 ejerció de subdirector del centro entre 1966 y 1970. Hace pocas semanas se podía ver en las redes sociales del centro una foto suya de estos años. A finales de los años 70 regresa de nuevo a Santander como director, cargo que desempeña entre 1978 y 1984. Desde 1999 formaba parte de la comunidad de la residencia de Arcas Reales, Valladolid.  



El Hno. Julián estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela, y también desempeñó su misión educativa en los dos colegios La Salle de Valladolid y Palencia. Además, fue visitador auxiliar del Distrito Valladolid. Muchos recordarán su etapa como director en la que el colegio se hizo mixto, hizo frente a la LODE o nació la revista Noray.

Siempre lo tendremos presente y nos sentiremos felices de haber compartido parte de su vida. Su alma ahora descansa en paz.


Colegio de Santander donde permaneció en los tres períodos 1947–1958  1966–1970  1978-1984



En su etapa como Director del Colegio en Santander (1978-1984), la revista NORAY le entrevistaba como persona VIP. Reproducimos en su integridad el contenido de la misma, como documento de homenaje a su gran persona, de su bondad y cercanía a los alumnos.







HOMILÍA DEL FUNERAL DEL H. JULIÁN TEJEDOR

Bujedo 15 de octubre de 2019


Un saludo a vosotros, apreciados celebrantes: Richi y José Luis, buenos amigos de siempre.

Un saludo a vosotros, familiares del H. Julián: sus sobrinos Rafa, María Jesús y Ana, que habéis estado tan cercanos al H. Julián.

Y un saludo también para todos los Hermanos y lasalianos presentes en la celebración, muy especial para los Hermanos de Arcas Reales, que habéis vivido, algunos durante muchos años, el último período de la vida del H. Julián: habéis compartido la cotidianidad con él, habéis disfrutado y sufrido los avatares de la vida, os habéis acompañado en la oración día a día y le habéis visto decaer progresivamente en sus fuerzas: en su movilidad, su conocimiento… pero le habéis visto mantener constantemente la sonrisa, como la muestra de que su alegría venía de algo más profundo, que la enfermedad no podía doblegar. 

El evangelio que he escogido para esta eucaristía es el de las dos casas, cimentadas en materiales muy distintos: la arena y la roca. A pesar de que el evangelio es tan conocido y nos parece lógico que la roca sea lo que todos preferiríamos para fundamentar nuestra existencia, en realidad vivimos en una cultura que ensalza mucho más la arena. Hoy nos movemos en un contexto donde todo se prefiere fluido, maleable, poroso. Nuestro mundo opta por el cambio, la transformación, la movilidad, lo desechable. Nada es para siempre, ni siquiera las casas. Por eso, la parábola de Jesús, tan lógica, es hoy especialmente necesaria. Una vida de fidelidad, de seguimiento a un único Señor, durante toda la existencia, desde luego que sólo se puede mantener si está asentada sobre una sólida roca, que es el Señor mismo al que se quiere seguir. Así lo vivió el H. Julián. Incluso al final de sus días, cuando ya dependía totalmente del amor y de la entrega de sus hermanos y de quienes le cuidaban, cuando su vida era tan frágil, incluso en esos momentos sus cimientos siguieron siendo de roca pura, porque el Señor de su vida seguía siendo el mismo a quien le confió su existencia, sus desvelos, sus días y sus noches, en sus años de mocedad. Y la casa de su vida siguió asentada sobre la roca hasta el final.

Yo no viví nunca con el H. Julián, pero coincidí muchas veces con él, sobre todo al final de su vida. Cuántas veces le vi, acompañado por los Hermanos, que le llevaban de paseo en su silla de ruedas. No sé si me conocía, pero siempre me encontraba con su sonrisa y su gesto de sereno agradecimiento, aunque fuera sin palabras, acogiendo en silencio la muestra de amabilidad, el saludo o el rasgo de solicitud hacia él. Su agradecimiento, su acogida del Hermano, aun en medio de su situación de semiconsciencia, era una especie de mantenimiento de lo que había sido toda su vida. Porque son muchos los Hermanos que me han hablado del H. Julián con admiración y con mucho cariño. Entre ellos, el H. Antolínez, que ayer me enviaba unas notas para la homilía, ya que él no podía estar hoy aquí. Y no me refiero al momento actual, cuando parece que la muerte nos hace despertar en todos el recuerdo de lo mejor de la vida de quien se va. Concretamente, me han destacado su grandeza de espíritu, su generosidad natural, su bondad, su simpatía y capacidad de acoger.  Asumió responsabilidades fuertes, que le hicieron estar en la primera línea de la toma de decisiones, pero siempre mantuvo un talante pacífico, tolerante, acogiendo a las personas y la realidad como venía, sin alterarse, destacando más por la amplitud y la benevolencia que por el rigor. Sonreía siempre y parecía tener una capacidad nada habitual para afrontar los problemas sin convertirlos en conflicto o en causa de confrontación. Hoy, en el día de Santa Teresa, nos resuenan las palabras inolvidables de la santa de Ávila, encarnadas en nuestro H. Julián: nada te turbe, nada te espante… Sólo Dios basta. Y ha sido una gracia haber conocido y vivido con alguien que manifestó esto hasta el final de sus días.

El H. Julián nació en Cervera, población que goza de la característica de ser convergencia entre las tierras de Castilla y de Cantabria. Nació en el hogar de Julián y Ángeles. Junto a su hermana Rosita y su hermano Ángel, formarán una familia de acendrada fe cristiana y laboriosidad ejemplar. Con 12 años ingresa en Bujedo, donde transcurrirán su adolescencia y juventud.

Con sus estudios finalizados la obediencia le sitúa, como Hermano joven, en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes, en Valladolid. Una comunidad numerosa y un internado donde inicia sus labores en la clase y en el acompañamiento de sus alumnos. Permanecerá allí sólo 2 años, pero volverá a estar de nuevo, de 1975 a 1978, como director.

El 21 de agosto de 1947 es trasladado al Colegio de Santander, recién inaugurado, y que vive sus primeros años de existencia en su nueva ubicación. Será la estancia más larga y fructífera de nuestro Hermano, 21 años vividos en diversos periodos, realizando las tareas de profesor, Prefecto, Subdirector y Director. Su siguiente destino será Santiago de Compostela, donde ejerce la tarea de prefecto durante 6 años. En Palencia también estará en dos momentos diferentes, en los que asume las funciones de profesor, secretario y más tarde Director.

De 1970 a 1975 es designado Visitador Auxiliar del Distrito, responsable de la animación pedagógica de los centros. Son años de intensa actividad, con la introducción del nuevo sistema educativo, enseñanza personalizada, métodos activos y fichas. Multitud de cursos para preparar al profesorado, múltiples viajes pedagógicos, especialmente cuidados, para que los equipos directivos que van tomando carta de naturaleza en cada centro conozcan nuevas metodologías e incorporen nuevas experiencias de renovación. Sin duda, un momento singular donde sólo nos cabe el reconocimiento y gratitud a su denodado esfuerzo.

La Salle -Hispano en Valladolid, entre 1990 – 92, es otro hito educativo en su labor de enseñante y profesor. En 1999 se cierra su ciclo de vida activa colegial como Secretario del Colegio La Salle de Palencia. Acepta con serena lucidez su jubilación y con ella el traslado a la Residencia de Arcas Reales, en Valladolid. Y aquí vivirá los 20 últimos años de su vida.

Siempre con una sonrisa, una mano tendida y un deseo de hacer felices a los que con él viven. Nunca tuvo una queja de su situación, viviendo con ejemplar resignación el deterioro y las limitaciones de sus últimos años, hasta llegar a los 92 años.
Tengo la suerte de vivir con un poeta, Juan García Callejas. En su último libro, “Veinte gramos de luz”, dice:

Para cuando todo acaba, o tantas cosas nos hieren, una luz nos llega, a pesar de la desolación que nos devasta. Confiar es la puerta de salida o de entrada, la frágil consistencia de un amor extraño que solo puede hallarse dentro de la nube oscura, en el fragor de la batalla, en el dolor de las heridas.
Yo no lo sabría decir de modo tan bello, y eso que las palabras son duras: habla de desolación que devasta, de nube oscura, de fragor de batalla y dolor de heridas. Y sin duda, los últimos años de la vida del H. Julián, su larga enfermedad, ha tenido mucho de esto: desolación, oscuridad, batalla, dolor… Pero también en el poema se refiere a la luz, a la confianza, como la gran puerta a cruzar, y a la frágil consistencia del amor. Luz, confianza, amor… Son palabras que no pesan, frágiles, pero que le han permitido llegar al H. Julián, tal y como decía San Pablo a Timoteo, a pelear bien la batalla, a acabar la carrera guardando la fe y a alcanzar la corona prometida, porque el Señor es bueno y es justo. A él le confiamos a nuestro querido H. Julián y nos confiamos a nosotros mismos. Santa Teresa decía en otro verso inolvidable: “Que tan alta vida espero…”. El H. Julián ya no tiene que esperar. Alegrémonos con él.